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Cómo leer la etiqueta de un suplemento sin dejarte engañar

Héctor del Río · 3 min de lectura

Cómo leer la etiqueta de un suplemento sin dejarte engañar

Coges dos botes de suplementos de la estantería. Misma planta, misma cantidad en miligramos en la etiqueta, pero un precio bastante distinto entre uno y otro. ¿Qué está pasando ahí? Casi siempre, la respuesta está en un detalle pequeño que realmente marca la diferencia: la estandarización.

Miligramos de planta no son miligramos de compuesto activo

Una planta no es una única sustancia, sino una mezcla de cientos de compuestos distintos, y normalmente solo unos pocos son los que la investigación ha relacionado con algún efecto. Cuando una etiqueta dice, por ejemplo, "150 mg de Bacopa" sin más información, ese dato por sí solo no te dice cuánto de esos 150 mg corresponde realmente al compuesto estudiado: podría ser una cantidad relevante o casi testimonial, y no hay forma de saberlo solo con ese número.

Un extracto estandarizado sí lo especifica. Cuando ves algo como "estandarizado al 40 %", significa que ese porcentaje del extracto corresponde a los compuestos que se miden y se garantizan en cada lote de fabricación. Con ese dato sí puedes comparar de forma real entre productos, o comprobar si se acerca a las cantidades que se han usado en los estudios científicos sobre ese ingrediente.

Por qué importa en la práctica

Sin estandarizar, dos lotes de la misma planta pueden variar bastante en su composición según el tipo de suelo, la cantidad de lluvia, el momento de la recolección o la parte de la planta utilizada. Esa variabilidad tiene una consecuencia directa: la composición deja de ser constante, aunque la etiqueta diga siempre lo mismo.

Estandarizar tiene un coste añadido, porque implica analizar y ajustar cada lote de producción para que cumpla siempre ese porcentaje garantizado. No todos los fabricantes lo hacen, y por eso merece la pena tenerlo en cuenta antes de comparar precios entre productos que, a primera vista, parecen iguales.

Qué mirar en una etiqueta

  • La parte de la planta utilizada. La raíz y la hoja, por ejemplo, no tienen la misma composición, así que es importante saber cuál se usa.
  • El porcentaje de estandarización y sobre qué compuesto se analiza. Si esta información no aparece, no hay ninguna garantía real sobre el contenido del producto.
  • La dosis diaria, no por cápsula. Es la cifra que de verdad se puede comparar con la que se ha usado en la investigación científica.
  • El número de ingredientes. Una lista muy larga suele ser señal de que varios de ellos están en cantidades demasiado pequeñas para tener relevancia real. Ayudan a que la etiqueta se vea completa, pero no aportan necesariamente más valor al producto.

Nuestro criterio

En Brain hemos optado por incluir los ingredientes necesarios, en dosis que podemos justificar, y con su porcentaje de estandarización visible en el envase. Puedes comprobarlo en la fórmula, y si alguna palabra te resulta desconocida, quizás te pueda ayudar nuestro diccionario.

Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si estás bajo tratamiento médico, consulta antes de tomar cualquier complemento alimenticio.

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