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Estudiar más horas no siempre significa estudiar mejor

Aiora Blanco · 3 min de lectura

Estudiante recostada en una silla con un libro abierto sobre la cara

Cuando preparas una oposición es fácil acabar midiendo el progreso en horas: ocho hoy, diez mañana, siempre un poco más.

Tiene sentido. El tiempo es una variable sencilla de controlar. Pero no todas las horas de estudio tienen el mismo valor. A medida que se acumulan la fatiga y la carga mental, mantener el mismo nivel de atención y precisión se vuelve cada vez más difícil.

Por eso, además de preguntarte cuánto estudias, merece la pena preguntarte cómo estás aprovechando ese tiempo.

Que algo te resulte familiar no significa que ya te lo sepas

Hay una sensación muy habitual después de releer varias veces un tema: parece que te lo sabes porque todo te resulta conocido.

El problema es que reconocer la información cuando la tienes delante no es lo mismo que ser capaz de recuperarla cuando la necesitas.

Y en un examen ocurre precisamente lo segundo.

Por eso, una de las estrategias de aprendizaje más útiles consiste en obligarte a recuperar la información sin tener la respuesta delante. No porque releer no sirva para nada, sino porque comprobar qué eres capaz de recordar te da una medida mucho más realista de lo que has estudiado.

Tres estrategias que pueden hacer tu estudio más eficaz

Intenta recordar antes de volver a mirar
Cierra los apuntes e intenta explicar el tema, escribir sus ideas principales o responder preguntas sin consultar el material. Después comprueba qué has acertado y qué partes todavía necesitas repasar.

Ese pequeño esfuerzo te obliga a detectar lagunas que una simple relectura puede ocultar.

Distribuye los repasos en el tiempo
En lugar de concentrar todos los repasos de un tema en el mismo día, vuelve sobre él después de dejar pasar cierto tiempo.

Por ejemplo: hoy, dentro de unos días y de nuevo más adelante.

Que parte de la información empiece a olvidarse entre repasos no significa necesariamente que estés haciéndolo mal. Intentar recuperarla de nuevo requiere más esfuerzo, y precisamente ese esfuerzo puede favorecer un aprendizaje más duradero.

Alterna contenidos
Pasar muchas horas seguidas trabajando exactamente el mismo tipo de material puede resultar cómodo, pero introducir cierta variedad obliga a identificar diferencias, elegir estrategias y recuperar información en contextos distintos.

No significa cambiar de tema constantemente. Se trata de alternar, por ejemplo, la teoría con un simulacro o con preguntas de test.

Cuando el estudio deja de ser eficiente

A veces el problema no es que falten horas, sino que el estudio empieza a perder calidad. Lees más despacio, retienes menos, necesitas repetir más veces lo mismo y cada sesión cuesta más que la anterior.

En ese punto, añadir tiempo puede aportar poco si no revisas antes el descanso y la forma en la que distribuyes el esfuerzo.

Una rutina eficaz no depende solo de cuántas horas consigues sentarte. También de cómo recuperas la información, cómo distribuyes los repasos, cuánto descansas entre sesiones y si estás manteniendo una carga que puedas sostener durante semanas.

Brain está pensado para acompañar precisamente ese contexto: etapas prolongadas de exigencia mental en las que quieres cuidar el rendimiento desde dentro.

No reemplaza una buena técnica de estudio, el descanso ni unos hábitos consistentes. La idea es sumar una herramienta más dentro de una rutina que ya esté bien construida.

Si quieres conocer la fórmula, puedes ver qué contiene y por qué hemos seleccionado cada ingrediente.

Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si estás bajo tratamiento médico, consulta antes de tomar cualquier complemento alimenticio.

Estudiante trabajando en una biblioteca

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